No es una monada? aish…
Pues ya tengo el mail de confirmación de Apple y en unos días tendré al Snow Leopard trotando por mi MacBook Pro.
EStoy deseando instalarlo: mi primera instalación en mi Mac. Un hito. Una fecha memorable.
Es sabido que el S.O. de los ordenadores Apple es mucho más estable que Windows, en cualquiera de sus versiones. Pero eso no es excusa para no hacerle revisiones periódicas de mantenimiento. A un Ferrari lo llevas al mecánico a sus revisiones y sus puestas a punto, así que lo mismo hay que hacerle a tus ordenadores mac.

Para que tu mac ronronee como un gatito, o un leopardo, no olvides hacerle un mantenimiento básico; reparar permisos, limpiar caches...
Empezaremos por el principio: cuando instalas o desinstalas muchas aplicaciones, o simplemente una vez al mes, tendríamos que hacerle una reparación de permisos. Los permisos, directamente relacionados con los archivos, nos indican quien puede acceder a esos archivos y determinan la manera en que pueden ser modificados.
Realizar reparaciones de permisos periódicamente nos asegura que el sistema no realizará acciones inesperadas, sobre todo a los que como yo, en estos primeros días, instalamos y desinstalamos aplicaciones como locas, o a los que como yo (otra vez, no me avergüenza decirlo) se hicieron un lio el primer día y no sabía si había o no instalado, si había o no desinstalado y no conocía el AppZapper, fabulosa aplicación que limpia tu sistema operativo de polvo y paja.
Para reparar permisos puedes seguir fácilmente las explicaciones (como yo lo hice) en este blog para hacerlo de manera manual o puedes buscarlo en la ayuda de tu macbook.
Pero también podemos usar aplicaciones de mantenimiento y reparación, como el Onyx, que además es gratis. Onyx nos permite no solo reparar los permisos, sino también verificar los discos de arranque, limpiar las caches…
Ya lo tienes delante: has esperado (im)pacientemente al mensajero todo el día, has abierto la caja con cuidado exquisito y lo acaricias como a un cachorrito. Es la hora de empezar una fase nueva en tus relaciones con los ordenadores.
Para una usuaria windows como yo (conozco el sistema operativo desde MsDos, y he pasado por casi todos: 3.10, 3.11, 95, XP, Vista) el cambio de S. O. es una aventura. Un reto, por así decirlo. Pero no tienes porque estar sola: en Mac no lo estás, muchos han pasado por lo mismo que tú. Buscar ayuda, investigar, documentarse es necesario para poder sacar el máximo partido a tu ordenador. A mi particularmente los foros como macuarium me han resultado vitales para tener una transición cómoda y satisfactoria.
Cosas que aprendí de macuarium, y que me salvaron de un dolor de cabeza:
Lo primero es que las baterías de los portátiles de Apple se calibran: es un proceso sencillo, que ayuda a optimizar la duración y a maximizar la vida útil de la batería.
No te vuelvas loca buscando la tecla Suprimir. No existe en Mac. En cambio, debes pulsar fn + retroceso.
No existe la versión maximizar ventana: una opción muy utilizada en Windows.
Cerrar ventana no es cerrar aplicación.
Las aplicaciones se instalan de manera diferente. Mucho más limpia, y no afectan al S.O.
No existe nada parecido al registro de windows: demos todos las gracias a Steve.
El modo en que trabaja es totalmente diferente. No tiene nada que ver: ni en su origen ni en su filosofía de trabajo. Un Mac puede estar renderizando vídeos, tener casi todas la aplicaciones abiertas y navegando sin que se despeinen sus procesadores. Eso es algo que probablemente me cueste más aprender: 10 años de Windows dejan huella. Me empecino en ir cerrando aplicaciones (o creyendo que las cierro cerrarventananoescerraraplicación)
Los botones de cerrar y minimizar ventana están a la izquierda, los menús de la aplicación dominan el escritorio. La sensación es un entorno de trabajo mucho más grande y claro.
Es realmente fácil de configurar. Prácticamente lo hace todo él. Te presenta unas pantallas de elección de idioma general, el idioma del teclado, tu ID Apple, y las conexiones WiFi disponibles. Y a los pocos minutos ya estás navegando o trabajando al 100%. Esto es lo que se debe llamar experiencia de usuario. Solo por esto, merece la pena.
Y en ese momento, toda la potencia de tu Leopard, de tus Core 2 Duo, ronronean en absoluto silencio bajo tus dedos. Y es el momento de romper esquemas y dejar de pensar como lo hacías hace 5 minutos. Y cuesta un poco, aunque también tengo que decir que a lo bueno te acostumbras rápido.