Ya lo tienes delante: has esperado (im)pacientemente al mensajero todo el día, has abierto la caja con cuidado exquisito y lo acaricias como a un cachorrito. Es la hora de empezar una fase nueva en tus relaciones con los ordenadores.
Para una usuaria windows como yo (conozco el sistema operativo desde MsDos, y he pasado por casi todos: 3.10, 3.11, 95, XP, Vista) el cambio de S. O. es una aventura. Un reto, por así decirlo. Pero no tienes porque estar sola: en Mac no lo estás, muchos han pasado por lo mismo que tú. Buscar ayuda, investigar, documentarse es necesario para poder sacar el máximo partido a tu ordenador. A mi particularmente los foros como macuarium me han resultado vitales para tener una transición cómoda y satisfactoria.
Cosas que aprendí de macuarium, y que me salvaron de un dolor de cabeza:
Lo primero es que las baterías de los portátiles de Apple se calibran: es un proceso sencillo, que ayuda a optimizar la duración y a maximizar la vida útil de la batería.
No te vuelvas loca buscando la tecla Suprimir. No existe en Mac. En cambio, debes pulsar fn + retroceso.
No existe la versión maximizar ventana: una opción muy utilizada en Windows.
Cerrar ventana no es cerrar aplicación.
Las aplicaciones se instalan de manera diferente. Mucho más limpia, y no afectan al S.O.
No existe nada parecido al registro de windows: demos todos las gracias a Steve.
El modo en que trabaja es totalmente diferente. No tiene nada que ver: ni en su origen ni en su filosofía de trabajo. Un Mac puede estar renderizando vídeos, tener casi todas la aplicaciones abiertas y navegando sin que se despeinen sus procesadores. Eso es algo que probablemente me cueste más aprender: 10 años de Windows dejan huella. Me empecino en ir cerrando aplicaciones (o creyendo que las cierro cerrarventananoescerraraplicación)
Los botones de cerrar y minimizar ventana están a la izquierda, los menús de la aplicación dominan el escritorio. La sensación es un entorno de trabajo mucho más grande y claro.
Es realmente fácil de configurar. Prácticamente lo hace todo él. Te presenta unas pantallas de elección de idioma general, el idioma del teclado, tu ID Apple, y las conexiones WiFi disponibles. Y a los pocos minutos ya estás navegando o trabajando al 100%. Esto es lo que se debe llamar experiencia de usuario. Solo por esto, merece la pena.
Y en ese momento, toda la potencia de tu Leopard, de tus Core 2 Duo, ronronean en absoluto silencio bajo tus dedos. Y es el momento de romper esquemas y dejar de pensar como lo hacías hace 5 minutos. Y cuesta un poco, aunque también tengo que decir que a lo bueno te acostumbras rápido.